Las
zapatillas de pádel, al igual que puede ocurrir en cierto modo
con las pelotas de tenis, son diferentes a las zapatillas de
tenis.
Es cierto que el pie tiene unas necesidades similares en cuanto a amortiguación, sujeción y estabilidad. Aunque ambos deportes puedan parecer similares (en cuanto al tipo de calzado adecuado), es cierto que los desplazamientos y cambios bruscos son algo diferentes y esto es en lo que trabajan la mayoría de fabricantes del calzado deportivo.
En el tenis, por ejemplo, la mayoría de desplazamiento son en horizontal y en oblicuo, mientras que en el pádel, la mayoría son verticales y giros. Además, es importante las diferencias de pavimento. Hoy en día, casi todas las pistas de pádel son de hierba artificial, mientras que la variedad en pistas de tenis es mayor y es por ello que además, las suelas de las zapatillas de pádel han de agarrar más en pista y tener un tratamiento distinto a las de tenis.
Todavía existe una mayor y más amplia gama de zapatillas de tenis que de pádel, pero si que es cierto que podemos encontrar ya numerosas marcas de zapatillas que disponen de modelos especializados para el pádel.
Yo personalmente hace tiempo pensaba que no era más que cosas de las marcas deportivas en un intento por llegar a un número cada vez mayor de adictos al pádel y que realmente eran iguales que las zapatillas de tenis, con la excepción de que ponían “pádel” por algún lado. Pero tras haber tenido muchas zapatillas de tenis y haberme comprado unas de pádel, puedo decir que si que se nota la diferencia. Sobre todo cuando son buenas zapatillas.
