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En 1975, un gran amigo de Alfonso de Hohenlohe, y asiduo visitante de Marbella, el millonario argentino Julio Menditengui es testigo del éxito de pádel, y decide importar el deporte a Argentina, donde en pocos años obtuvo un auge sin precedentes convirtiéndose hoy en día en el segundo deporte más practicado en este país, con más de 2 millones de jugadores y 10.000 pistas construidas en todo el territorio. En los últimos años el pádel se ha extendido a otros países como Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay, etc. con numerosos aficionados. Esta influencia ha llegado también a América del Norte donde ya se pueden contar aficionados entre los estadounidenses y canadienses.
En España, el pádel comienza a expandirse a las grandes ciudades y clubes deportivos de Madrid, Barcelona Andalucía, Galicia y País Vasco. Se crea la infraestructura necesaria para la práctica de este deporte por todo el país y de organizar el Circuito Nacional de Torneos que se desarrollará en los clubes más prestigiosos del país.
El día 25 de julio de 1991, se constituye en Madrid la Federación Internacional de Pádel cuya presidencia recae en un español, Julio Alegría Artiach, que se encargó de crear un circuito de encuentros internacionales y de concretar un reglamento de juego internacional.
En el mes de mayo de 1993, el pádel dio un paso decisivo para su consolidación: el Consejo Superior de Deportes acordó el reconocimiento del pádel como modalidad deportiva. Un año después, se aprueba la constitución de la Agrupación Española de Pádel inscrita en el Registro de Agrupaciones Deportivas del Consejo Superior de Deportes.